Préstamo Nubank
Conozca más sobre esta propuesta de Nubank
El préstamo Nubank es una solución digital que puede usar en lo que usted desee.
El banco valora la flexibilidad y la transparencia como conceptos fundamentales en la relación con sus clientes.
En este texto, vamos a enfatizar ambos para que usted tenga más información sobre esta oportunidad de préstamo.
Al final, haga su propio juicio para que, si tiene la necesidad, pueda contratar este servicio con mayor seguridad.
Practicidad
Comencemos por este aspecto muy común en un negocio digital: la practicidad para sus transacciones del día a día.
Con el préstamo Nubank, usted tendrá a disposición algunas ventajas que, aquí, deben ser repetidas y explicadas.
1 – Personalización
Nubank permite que usted mismo elija el monto de su préstamo, el número de pagos y la fecha de pago.
2 – Dinero en mano
Concluida la etapa de aprobación, el préstamo se deposita de inmediato en la cuenta del cliente solicitante.
3 – Pago automático
La aplicación de Nubank permite que los pagos de las cuotas queden automatizados para evitar atrasos.
4 – Verificación en línea
También es posible saber en tiempo real cuántas cuotas ya se han pagado y cuántas aún están pendientes.
Transparencia
Nubank prioriza la claridad en la información hacia sus clientes. Quien accede a su sitio web lo nota de inmediato.
Solo basta con desplazarse hasta el final de la página principal para consultar la cantidad de información disponible para revisión.
Incluso, hay un espacio específico sobre transparencia donde puede profundizar en información sobre:
• Cobranza
• Consultas y Aclaraciones
• Ética y Cumplimiento
• Fondo de Protección al Ahorro
• Información Financiera
• Inversionistas
• Nuevo Impacto
• Sistema de Remuneración
Costos
Ya que estamos hablando de transparencia, nada mejor que hablar sobre los costos y ganancias que maneja Nubank.
Y aquí, no hablamos necesariamente de préstamos personales, sino de los porcentajes actuales —y que pueden cambiar en cualquier momento.
Costo Anual Total (CAT)
El promedio es de 133.2%, sin Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Tasa de interés fija anual promedio ponderada
En esta fecha, era de 86.16%, sin IVA.
Comisión anual
0%
Ganancia Anual Total (GAT)
• Tasa de retorno anual fija (15%)
• Cajitas – tasa de retorno (9%)
• Ahorro congelado
- 7 días (10.30%)
- 28 días (10.86%)
- 90 días (12%)
- 180 días (10.76%)
Observación importante:
Sin querer ser repetitivos, pero siéndolo, es importante recordar que los números anteriores tienen fecha de vigencia.
Es decir, Nubank actualiza los números, montos y porcentajes conforme a sus propias determinaciones.
Atención al cliente
El cliente de Nubank tiene atención las 24 horas del día, los siete días de la semana, según informó el banco.
Información adicional puede obtenerse por correo electrónico. El teléfono es (52) 55 9225-2622.
Cinco consejos para ti
Si has llegado hasta este texto, seguramente es porque estás pensando seriamente en pedir un préstamo bancario, ¿cierto? O tal vez aún estás dudando si hacerlo o no.
No te preocupes, no eres la única persona que ha pasado por eso.
Pedir un préstamo es una decisión muy importante, que puede ayudarte mucho si lo haces con responsabilidad, pero que también puede meterte en problemas si no lo haces de forma informada.
Por eso, hoy quiero platicarte, como si estuviéramos tomando un café, sobre cinco cosas fundamentales que debes considerar antes de firmar cualquier contrato de crédito.
Créeme, esto te puede ahorrar muchos dolores de cabeza en el futuro.
Vamos paso a paso.
¿Realmente lo necesitas?
Sé que suena a pregunta obvia, pero te invito a que te la hagas con total honestidad.
- ¿Es algo urgente?
- ¿Es algo que no puede esperar?
- ¿Es para cubrir un gasto que te ayudará a mejorar tus ingresos, como poner un negocio, reparar tu auto para trabajar o pagar una emergencia médica?
Ojo, porque no es lo mismo pedir un préstamo para una emergencia o para una inversión, que hacerlo para irte de vacaciones, cambiar el celular o comprar algo que, siendo sinceros, puede esperar.
No digo que esté mal darte gustos, claro que no. Pero la deuda debe ser una herramienta, no una carga.
Así que la primera reflexión es esa: ¿lo necesitas de verdad… o es solo un antojo?
Conoce bien tus ingresos y tus gastos
Este es uno de los errores más comunes que vemos en muchas personas que piden un préstamo: no tener claridad sobre su capacidad real de pago.
Mira, te lo explico fácil:
No se trata solo de que el banco te apruebe el crédito. Se trata de que tú puedas pagarlo sin ahorcarte cada quincena.
Entonces, antes de dar el sí, agarra papel y lápiz (o tu celular) y haz tus cuentas:
Anota todos tus ingresos fijos y variables.
Suma todos tus gastos: renta, comida, transporte, servicios, colegiaturas, deudas actuales, Netflix, el gimnasio, todo.
Analiza cuánto te queda libre cada mes después de cubrir todo lo necesario.
Si la mensualidad del préstamo que estás pensando pedir representa más del 30% de tus ingresos disponibles… piénsalo dos veces. Puede que te metas en aprietos.
El crédito debe ser manejable, no una trampa.
Compara, compara y… compara
Aquí te lo digo con toda confianza: no te cases con la primera oferta que te salga en Google, en redes sociales o en una app.
Cada banco, cada financiera, cada fintech tiene condiciones distintas.
Y créeme, las diferencias pueden ser enormes.
¿Qué debes comparar?
- La tasa de interés (si es fija o variable)
- El Costo Anual Total (CAT), que es el indicador que realmente te muestra cuánto vas a pagar en total
- Comisiones por apertura, por pago adelantado o por atraso
- El plazo: a mayor plazo, menor mensualidad… pero más intereses acumulados
- Si piden aval, garantía, seguros obligatorios o algún otro requisito escondido
- Un mismo préstamo puede parecer barato en una institución y carísimo en otra.
- Por eso, no te quedes con la primera opción. Dedícale tiempo, pregunta, cotiza y lee las letras chiquitas.
Lee el contrato (sí, de verdad)
Ya sé. A nadie le gusta leer contratos. Son largos, aburridos y llenos de términos legales que a veces no entendemos.
Pero te voy a decir algo que es muy en serio:
El contrato es lo que te protege.
Si algún día tienes un problema, si el banco te quiere cobrar algo que no estaba pactado, si surge una duda… lo que vale es lo que está escrito ahí.
Así que tómate el tiempo. Pide que te lo den antes de firmar. Llévatelo a tu casa, léelo con calma.
Y si no entiendes algo, pregunta. Que te lo expliquen con peras y manzanas. Es tu derecho.
Pon atención especial en:
- Tasas
- Comisiones
- Qué pasa si te atrasas
- Qué pasa si quieres liquidar antes
- Qué penalizaciones existen
Un buen asesor no tendrá problema en explicarte todo. Y si te meten prisa para firmar… desconfía.
Ten un plan B (y hasta C)
La vida es impredecible. Hoy tienes trabajo, pero ¿qué pasa si mañana surge un imprevisto?
Una enfermedad, una emergencia familiar, un despido, una baja en tus ingresos…
Por eso, antes de comprometerte a pagar un préstamo, es súper importante que tengas un colchoncito.
Un fondo de emergencia que te cubra al menos tres meses de tus gastos fijos.
No es por ser alarmistas. Es por ser realistas.
Nadie está exento de que las cosas cambien de un día para otro.
Además, considera esto:
¿Qué harás si un mes no puedes pagar?
- ¿El banco ofrece prórrogas o reestructuras?
- ¿Tienes a alguien que pueda ayudarte en caso extremo?
Tener un plan B (y hasta un plan C) no es ser pesimista. Es ser responsable y cuidadoso con tus finanzas.
*Serás redirigido a otro sitio web*