¿Vale la pena comprar comida para abastecerse?
La escena se repite desde hace tiempo y ha llamado la atención del gobierno argentino y de la prensa: bolivianos, brasileños, paraguayos y otros extranjeros, de allá para acá de las fronteras, se encaminan hacia el turismo de compras.
Sería una gran noticia para la economía, especialmente para las ciudades ubicadas en los extremos del territorio nacional, si no fuera por un detalle: el objetivo no es solo gastar, sino abastecerse del otro lado.
Y lo toman, a menudo, para revender. Y el argentino, ¿cómo es? Se queda atrás por la devaluación de la moneda propia en relación a las extranjeras y con el excedente de productos y mejores precios que quedan para el consumo interno.
Aún así, la inflación galopante que vive el país ha estimulado la práctica de almacenar productos, tomados de un pasado no tan lejano. Y si es comida, ¿cómo hacerlo? De eso trataremos en este texto.
HAMBRE EN EL BOLSILLO
La ‘reactivación’ de las grandes tiendas a domicilio ha sido la alternativa de muchas familias argentinas para tratar de sortear la escalada de precios de productos esenciales para el día a día, considerando, claro está, lo que este ‘lujo’ puede permitirse.
Hasta abril, la inflación ya había superado el 7% en el año, pero acumuló más del 55% en 12 meses, según datos oficiales, lo que llevó al Gobierno a subsidiar a jubilados, cuentapropistas y trabajadores del sector informal.
La situación podría ser incluso peor en relación con los precios de los productos si no fuera por una congelación artificial de tres meses provocada por el gobierno argentino en la segunda mitad de 2021, que ahora ha demostrado ser insuficiente.
¿QUÉ COMPRAR?
Si está en condiciones de abastecerse de alimentos, consulte a continuación cuáles podría comprar, ya sea para uso inmediato o no.
- Cereales
Es el tipo de alimento más fácil de almacenar, ya sea por su resistencia natural al tiempo o por su practicidad. Todos los granos están incluidos aquí (arroz, frijoles, lentejas, maíz, etc.).
- Carne
Prácticamente todos se pueden congelar y almacenar, ya sea en paquetes o botes, enteros o cortados. Es fundamental mantener las temperaturas bajas.
- Frutas
Elija los que sean más frescos, especialmente los que están en temporada. Es el tipo de producto que también se puede congelar, si se conserva bien.
- Verduras
Están en la lista de productos perecederos, pero el brócoli, las zanahorias y las papas pueden durar al menos una semana en el refrigerador. No los guardes demasiado tiempo.
- Pastas
Son los campeones de la bolsa. Los fideos, por ejemplo, pueden almacenarse durante más de un mes, obviamente respetando la fecha de caducidad.
ROTACIÓN
Por muy necesario que sea el almacenamiento de los alimentos, es importante estar atento a la resistencia, apariencia, olor y textura de todos. Tenga mucho cuidado de no consumir nada que ya sea de calidad comprometida.
Por tanto, en la medida de lo posible, rotar el consumo de los alimentos almacenados, teniendo como criterio el límite de durabilidad de cada uno. Si es así, determine un menú semanal o quincenal.
A medida que lo consumas, reemplázalo. Es una forma segura, por cierto, de evitar el desperdicio, algo muy común para quienes compran sin saber la cantidad que necesitan en casa.
¿COMO COMPRAR?
Si no tienes la desgracia de la competencia extranjera mencionada al principio de este texto y tienes muchas promociones a tu disposición, aprovéchalas. Sobre todo en la venta al por mayor, donde los precios suelen ser más bajos.
Los mercados o supermercados de barrio también pueden ofrecer buenas oportunidades, especialmente en el área de frutas y verduras. Esa tarde o la visita a la oficina puede generar buenas compras.
Las ferias callejeras también son entornos propicios para la compra de alimentos para uso inmediato o almacenamiento. Y la práctica del regateo sigue vigente. ¡Después de todo, su bolsillo no puede congelarse más de lo que ya está!